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¿Cómo la falta de amabilidad ha invadido las oficinas de hoy?

Escrito por: Por Jennifer Lawhead - Traducido por Mary Carmen Cornejo .

Fecha de Publicación

martes, julio 21, 2015

El 40% de las personas dicen que no tienen tiempo para ser amables en la oficina

¿Alguna vez no ha compartido información relevante con algún colega?¿Alguna vez ha ignorado la opinión o comentario de otra persona deliberadamente y en público? O tal vez se ha atribuido demasiado crédito en los resultados de un proyecto en el que casi no participó?

Probablemente sea complicado que usted admita algo de lo anterior, pero las estadísticas nos hacen pensar que si lo ha hecho. Es más, podemos deducir que usted probablemente ha sido víctima de este tipo de cosas también.

Encontramos algunos ejemplos de los muchos que existen acerca del incremento de la falta de amabilidad en la oficina, en el reciente artículo publicado en The New York Times  llamando “Sin tiempo para ser amable en el trabajo” (“No Time to Be Nice at Work”)

 

La falta de amabilidad conduce al stress laboral, que se calcula que a las organizaciones les cuesta alrededor de $300 billones de dólares en pérdida de productividad y gastos médicos cada año.

El asombroso 98% de los empleados dice haber sufrido faltas de amabilidad en su trabajo. Peor aún, el 40% dice que ni siquiera tiene tiempo en la oficina para ser amable con sus compañeros.

¿Cómo es que con estas estadísticas, seguimos viendo que la falta de amabilidad invade las oficinas, si todos conocemos los efectos dañinos que implica? Todo se remonta a la vieja percepción acerca de que significa ser un líder.

Algunos ejemplos de esta percepción equivocada es la mentalidad de “fíngelo hasta que lo consigas”, usando el miedo para motivar o bien, teniendo favoritismos para generar un ambiente competitivo.

Pero está comprobado que estas técnicas son el camino opuesto en el momento de crear equipos prósperos; los líderes pequeños apenas están dándose cuenta de esto.

De hecho, todo lo que sabemos hoy acerca de lo líderes efectivos muestran que la amabilidad es un factor clave, junto con ser flexible, empático, positivo y sobre todo, buscar el valor agregado que pueden aportar los diferentes estilos de comportamiento en los equipos de trabajo.

Sobre todo, ser amable y educado siempre no implica más tiempo ni esfuerzo. Es más un cambio de mentalidad que un pendiente más en la lista de cosas por hacer. Además, irónicamente, es exactamente lo opuesto a un distractor o un tema que consuma tiempo — pues previene una alta rotación, pérdida de productividad y crisis de estrés en los ejecutivos.